Segundo misterio gozoso: "La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel".
Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. (Lc 1, 44)
Reflexión:
María lleva la alegría adonde va. Por eso si dejamos que la Virgen entre en nuestra casa, si le consagramos nuestro hogar, nuestra familia, entonces las cosas irán bien, y a pesar de los contratiempos y pruebas de la vida, las cosas saldrán bien y tendremos siempre una suave alegría en el corazón, que incluso a veces será de gran gozo, porque si María convive con nosotros, estaremos felices ya en este mundo, como le sucedió a Santa Isabel, que desde el primer momento en que María la saludó, ella se llenó de Espíritu Santo y de gozo.
Es que María siempre, siempre, siempre lleva en su seno al Salvador, Jesucristo, y donde está Jesús no sólo que no hay lugar para la tristeza, sino que tampoco se debe tener miedo, puesto que Él es Dios, y si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
Y si tenemos en nuestra casa a la Madre de Dios, portadora de Jesús, entonces estemos felices porque hemos hallado el valioso tesoro de que nos habla el Evangelio, y lo que es más, tuvimos la suerte de encontrar la perla de gran valor, por la que vale la pena venderlo todo y comprarla, es decir, vender todos nuestros pensamientos y nuestra forma de ser, para consagrarnos a María, entregarnos a Ella y que Ella se nos dé completamente a nosotros. Y eso es precisamente lo que hacemos cuando rezamos el Santo Rosario: nos consagramos a María y cada Rosario bien rezado, nos hace entrar más profundamente en su Corazón Inmaculado, donde nos resguardamos de todos los peligros.






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